En primer lugar, se realiza un dibujo esquemático a tamaño natural y al revés, ya que con esta técnica se trabaja en negativo. Se indica con el lapiz los distintos colores que llevaran las teselas (con este nombre se denominan las piedrecitas que componen el mosaico) y se coloca sobre un soporte o superficie lo mas plana posible (tablero de madera).

A continuación, se van cortando las diferentes teselas de colores con la ayuda de un yunque de hierro y un martillo especial; a veces, cuando las teselas ya están cortadas, es necesario ayudarse de unas tenazas para darles la forma deseada. El color de las teselas difiere según el material que se utilice, así el negro, el rosa y los rojos son mármoles, el blanco, amarillo y el verde con calizos. También se puede utilizar teselas de vidrio (tipo italiano). Estas piezas se pegan al dibujo mediante un pincel de cola.

Una vez terminado se cubre el mosaico con una mezcla de argamasa romana que se da consistencia.

Cuando la argamasa esta seca, se le retira la tela con el dibujo esquemático, se limpia y se envejece.

 

Preparado para cubrirlo con la argamasa Preparado para cubrirlo con la argamasa Cubriéndolo con la argamasa
Retirando la tela con el dibujo Retirando la tela con el dibujo Retirando la tela con el dibujo
Retirando la tela con el dibujo Mosaico sin limpiar Proceso de envejecimiento
Proceso de envejecimiento Proceso de envejecimiento Mosaico terminado